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Compañeros hasta el final

Una perra ha velado el cadáver de otro can, que murió atropellado por un vehículo, durante más de quince días en la cuneta de la carretera que une El Espinar (Segovia) con Ávila, sin separarse de su compañero en todo ese tiempo.

Fuentes de la Asociación El Refugio aseguran que, tras recibir llamadas de numerosos automovilistas que llevaban viendo al animal, durante varios días, lograron dormirle con dardos disparados con una cerbatana y recogerlo a la espera de que sea adoptado.

El presidente de la organización protectora, Nacho Paunero, ha relatado que Dulcinea, una perra de color blanco y gris, mestiza, de aproximadamente un año de edad, se jugaba la vida entre los camiones y coches por proteger a su compañero, que no tuvo tanta suerte y yacía muerto en la cuneta. Ese es el testimonio que le hicieron llegar varios conductores que, según Paunero, observaban que Dulcinea parece que defendía al otro perro, ya muerto, y aunque se fuera muy lejos porque se asustara de la gente, siempre volvía con él. Ante las numerosas llamadas de las personas preocupadas porque Dulcinea también fuese atropellada, acudieron varios voluntarios de El Refugio a intentar capturarla, lanzando dardos anestésicos con una cerbatana.

De acuerdo con Paunero, el primer día fue imposible porque la perra esquivó los dos dardos que disparó una de las voluntarias de El Refugio y ya fue imposible acercarse a ella. Al día siguiente, la seguridad de que allí seguiría Dulcinea acompañando al otro perro, los voluntarios acudieron de nuevo, coincidiendo con otras personas que también estaban intentando capturarla.

Tras subrayar que, durante 2008, han sido atropellados cerca de 3.000 perros en las carreteras españolas, Paunero ha añadido que “Dulcinea forma parte de la realidad, aunque ha tenido mucha suerte, está en perfecto estado y ahora lo que queremos es encontrarle una familia que la adopte”.

Visita elrefugio.org

 

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